“Vivimos en una época de un nihilismo radical; una era de muerte; (…) una era en la que la compasión lleva a la cámara de gas, o a la clínica abortista, o a la consulta del `eutanásico´. (…) Es, como bien señala Alisdair MacIntyre: `los bárbaros no nos están esperado más allá de nuestras fronteras; llevan ya gobernándonos un tiempo´”